Platos volando, insultos e incluso cosas que no llegan tan lejos: probablemente ya hayas experimentado tensión en tu relación. Las discusiones son inevitables tarde o temprano. A menudo son constructivas, pero ten cuidado de proteger a tus hijos, porque los pequeños suelen estar muy atentos. Y para ellos, ver a mamá y papá discutir siempre es motivo de ansiedad.
Sobre todo, como padres, nunca debemos olvidar que somos sus modelos a seguir. De ahí la importancia de proyectar una imagen sana y positiva de la familia. A menudo, después de una discusión, estamos muy alterados y a veces tendemos a criticar a nuestra pareja delante de los hijos. Estas palabras hirientes y particularmente tóxicas también les afectarán porque, a sus ojos, ambos padres son igual de importantes. Huelga decir que nuestros hijos no están para mediar en nuestros conflictos, así que no tiene sentido intentar que tomen partido ni pedirles que elijan un bando. Estos problemas suelen surgir durante los procesos de divorcio. Son precisamente estos comportamientos los que hacen que los niños sean extremadamente sensibles y los desestabilizan, ¡sobre todo porque su concepto de familia acaba de verse destrozado por la separación de sus padres!
Por otro lado, los expertos recomiendan no intentar proteger a los niños a toda costa. Si escuchan una discusión, explícales que es algo que ocurre en todas las familias y que tú y tu pareja intentarán encontrar una solución. De esta forma, tus hijos ya no temerán las confrontaciones y comprenderán la importancia de la comunicación: ¡una valiosa lección de vida!
Nicolas BOURBOIN & Alain MOREAU
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