Cincuenta años después de la Ley "Cavaillet", que estableció la donación gratuita de órganos en Francia, el Senado ha aprobado un nuevo proyecto de ley destinado a subsanar las deficiencias persistentes del sistema. Los senadores buscan garantizar la verdadera neutralidad financiera para los donantes vivos, asegurando que no incurran en ningún gasto quienes deciden donar un órgano.
Con 70.000 personas que actualmente viven gracias a un trasplante y 23.000 pacientes en lista de espera, la ley propuesta pretende poner fin a los abusos observados: reembolsos tardíos, costes iniciales, denegación de cobertura y periodos de espera para la baja laboral relacionada con la donación de órganos. Si bien la legislación ya contempla la cobertura total de los gastos médicos, el transporte y la pérdida de ingresos, más de uno de cada cinco donantes declaró en 2011 haber sufrido importantes dificultades económicas. Por lo tanto, el proyecto de ley consagra explícitamente la exención de deducibles médicos, tasas adicionales y periodos de espera.
Asimismo, extiende el derecho a la baja laboral a todos los donantes vivos (excepto en el caso de la donación de esperma), una disposición que anteriormente estaba reservada para la donación de óvulos. Para los autores del proyecto de ley, la donación debe seguir siendo gratuita y no suponer ningún coste para el donante.
En 2024, se realizaron 6024 trasplantes en Francia, de los cuales 614 fueron de donantes vivos. El proyecto de ley debe ahora ser examinado por la Asamblea Nacional. La asociación Renaloo celebra este avance y espera que estas medidas permitan a Francia alcanzar a algunos países europeos donde los trasplantes de donantes vivos superan el 20 %, frente al 15,6 % en Francia.
Pascal Lemontel
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