A mediados de enero se confirmaron al menos dos casos de virus Nipah en el estado indio de Bengala Occidental, lo que obligó a la cuarentena de aproximadamente 100 personas. Tailandia, como medida de precaución, reforzó su vigilancia fronteriza, aunque no se habían detectado casos de infección allí.
Clasificado como patógeno de alto riesgo por la OMS, el virus Nipah ha circulado en el sur de Asia desde finales de la década de 1990. Transmitido principalmente por murciélagos frugívoros y, en ocasiones, por cerdos, inicialmente causa síntomas gripales antes de progresar potencialmente a encefalitis aguda o dificultad respiratoria. Su tasa de mortalidad, muy variable, puede alcanzar el 75 %. Actualmente no existe una vacuna ni un tratamiento específico.
A pesar de estas características preocupantes, los especialistas consideran que la probabilidad de propagación internacional es baja. La transmisión entre humanos sigue siendo relativamente ineficaz y requiere un contacto cercano y prolongado, a diferencia del SARS-CoV-2. Los casos identificados en la India solo afectan a personal sanitario expuesto al mismo grupo de contagios en el hospital. Además, los infectados presentan síntomas visibles, lo que facilita una rápida identificación y aislamiento.
Según Salud Pública Francesa, el virus aparece cada año en forma de pequeños focos en el subcontinente indio, sin haberse detectado nunca en Europa. Las medidas de cuarentena implementadas en India demuestran una vigilancia activa, y las investigaciones continúan para comprender el origen de las infecciones. Para los expertos, actualmente no hay indicios de riesgo de pandemia: el brote parece estar contenido y es controlable.
Pascal Lemontel
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