En Francia, el Ministro de Sanidad acaba de anunciar que el gobierno está considerando flexibilizar, en ciertos casos, la norma que limita a los médicos al 20% de sus teleconsultas. El objetivo es promover el desarrollo de la telemedicina y convertirla en una herramienta de inclusión para las personas excluidas geográfica o socialmente del sistema sanitario.
Se ofrecerán exenciones específicas, en particular para médicos jubilados, médicos suplentes, médicos con discapacidad o quienes se enfrentan a limitaciones personales como la paternidad o maternidad. El Ministro también quiere que las teleconsultas realizadas con el apoyo de otro profesional sanitario ya no se contabilicen para este límite, con el fin de aumentar su uso en centros socio-sociales, especialmente residencias de ancianos, y reducir las visitas innecesarias a urgencias.
El gobierno también quiere acelerar el uso de la teleexperiencia animando a los hospitales, en particular a los universitarios, a responder con mayor prontitud a las solicitudes de los médicos de cabecera, especialmente en los centros certificados por la red "France Santé".
A pesar de estas ambiciones, Francia se queda atrás: las teleconsultas representan solo el 3,3 % de las consultas, frente a la media del 13 % de la OCDE. Según Stéphanie Rist, esta herramienta puede, no obstante, satisfacer las necesidades de las poblaciones con acceso limitado a la atención sanitaria: personas sin médico de cabecera, residentes de zonas desatendidas, personas dependientes o con discapacidad, poblaciones aisladas, pacientes que no pueden desplazarse o incluso personas privadas de libertad.
Sophie de Duiéry
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