Se desaconseja el uso frecuente de ambientadores, especialmente en niños, mujeres embarazadas y personas con asma, advierte la revista 60 Millions de Consommateurs. Exige un etiquetado claro sobre los riesgos para la salud asociados a estos productos.
La revista mensual evaluó 20 ambientadores en cinco categorías: incienso, velas aromáticas, difusores pasivos, difusores eléctricos y aerosoles de aceites esenciales. Las pruebas midieron las emisiones contaminantes, incluyendo compuestos orgánicos volátiles (aldehídos, hidrocarburos aromáticos, terpenos), así como gases de combustión y micropartículas en productos destinados a la combustión.
El incienso resultó ser el más nocivo, con niveles de formaldehído (un carcinógeno conocido) que alcanzaron hasta 102 µg/m³, muy por encima de los límites recomendados por la ANSES (Agencia Francesa de Seguridad y Salud Alimentaria, Ambiental y Laboral). Los ambientadores en aerosol emiten pocas sustancias cancerígenas, pero algunos contienen altos niveles de terpenos. En cuanto a las velas, difusores pasivos y difusores eléctricos, se consideran menos preocupantes, pero no exentos de riesgos.
La revista exige regulaciones más estrictas, en particular respecto al incienso y los disolventes utilizados en difusores pasivos, así como controles más rigurosos sobre el uso de términos como "purificante" o "desinfectante". Desde 2017, los ambientadores combustibles deben mostrar precauciones de uso, pero no existe tal requisito para los productos no combustibles. El Ministerio de Salud recomienda ventilar bien las habitaciones durante y después de su uso.
Frank Verain
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